Me llamo N. A. y tengo 15 años, estudio 4rt de la eso, soy del Madrid y me gusta mucho bailar, pasármelo bien con mi gente querida, también me gustan los idiomas como el alemán y el inglés pero detesto las mates y la física o algo que este relacionado con números.

Vivo con mi madre, su novio J. y con mi hermana M. de 10 años, bueno, supongo que ya no hace falta decir que mis padres están separados. Los quiero mucho a todos y me están ayudando a salir de esta enfermedad mostrándome su eterna paciencia en primer lugar y su apoyo incondicional respecto al tratamiento, que llevo unos 8 meses y para ellos y para mi han sido intensos y un poco duros.

Ahora que voy a escribir mi testimonio no se que escribir exactamente por que toda la vida me he sentido mal, como un bicho raro al que nadie le importa y en mi vida habría dicho que lo que me pasaba era una anorexia…ahora agradezco en cierto modo haber caído en esta enfermedad por que tengo la oportunidad de modificarla y vivir mejor, de una manera sana.

No se exactamente cuando empecé ni como, supongo que fue un poco por todo… Empiezo a detectar el sentimiento de miedo a la reacción de los demás, a lo que pensaran, cuando iba al parvulario y perdí el estuche rosa nuevo de unos dinosaurios que me había comprado mi padre. Era carnaval y estaba contenta por que iba de bruja con nariz y todo. Ese día mi padre me dijo que debía de encontrar ese estuche, que hiciera lo que quisiera pero el estuche estaba de vuelta en casa, de lo contrario no me compraría más material escolar…A mi me dio miedo por que lo decía chillando y muy cabreado y el resto del día estuve buscando el estuche desesperada con una amiga que también se llamaba N. . Cuando me vino a recoger mi padre le dije angustiada que no lo había encontrado y que lo sentía. Él tranquilo, como si nada hubiese pasado me dijo que estaba en casa. Ya me sentí aliviada, pero tenía miedo a sus gritos y a sus caras que me asustaban y me sentía responsable de que me chillara, no quería verlo así.

Otra situación que recuerdo que me dolió fue cuando con 5 años, o no se cuantos tendría, fui con mis padres a comprar comida: Mi padre vio unas botas camperas de 20.000 pesetas para su moto y decidió comprárselas. Mi madre y mi padre se discutieron por que se gasto el dinero en unas botas para él y eran caras, cuando faltaban unos yogures para la nena. Yo me sentí culpable de esa discusión, y pensé que si no hubiese niña, no hubiesen discutido por unos yogures, mi padre no gritaría ni daría portazos, ni mi madre se pondría muy triste.



Mis abuelos, como somos vecinos, se enteraban de todo y apoyaban a mi madre, o por lo menos era lo que yo veía desde fuera: mi madre y mi abuela aliadas y mi padre el malo.

En casa siempre era así: mi madre llorando diciendo que se iba a separar, mi abuela consolándola y mi padre con sus portazos y sus amenazas: “que te planto N.!” y yo diciéndole a mi madre que no se separara de mi padre por favor. Mi madre, siempre ha sido muy atenta a como me comportaba, a mi educación, mi formación, se volcó mucho en mi, era una niña muy querida y deseada y lo sentía. Siempre he sido buena, la hija modelo, la que nunca contesta, la que siempre obedece, la que saca buenas notas la primera de la familia a que todo el mundo adora y yo, me tenia que portar bien.

Muchas veces, después de la disputa, me sentía bien porque pensaba que yo lo había solucionado, que mis padres estaban juntos gracias a mi, pero no duraba nada el tiempo de paz hasta que volvían a estar mal y yo me sentía otra vez con obligación de que estuvieran bien.

Una niña de 7 años, en plena infancia, no quiere ver a sus padres discutir, quiere verlos bien, que se quieran, pero siempre se discutían por sus hijas y pensaba cuando se discutían que tenia la obligación de solucionarlo por que se peleaban por mí y lo odiaba. Mi madre antes de separarse definitivamente de mi padre hizo lo posible para que no pasara, por que sabia que sería un golpe duro y fuerte para una niña de 7 años y otra de 3 y aguantaba, perdonaba, pero él seguía con sus mentiras y con la misma actitud.

Finalmente acabaron separándose mis padres y las 3 mujercitas que quedaron solas en casa, ahora todas nos teníamos a todas.

Una vez mi madre nos dijo a mi hermana y a mi que se habían separado por nuestra culpa, porque el A. no soportaba nuestros gemidos, lloros, gritos. Luego, nos pidió perdón a las dos y nos dijo que estaba nerviosa y que lo sentía. Me hizo pensar esa frase de mi madre y si ya me sentía culpable antes, ahora me llenaba por completo.

Mi madre desde entonces ha estado ceñida a nosotras mucho, no salía ni al cine si no era con nosotras, no iba a ningún sitio sino era a trabajar o a comprar, estudiaba mucho pero no se concentraba…

Mi padre se fue yendo de casa poco a poco, pero seguía con sus mentiras: decía que no podía venir a vernos porque tenia que trabajar en el restaurante, pero mis tíos lo veían irse con su moto…yo me enteraba de esto y pensaba que no le importaba a mi padre porque veía a mi madre hundida y la familia de mi madre hablando mal del A. . Me sentía lejos de mi padre.

Nos íbamos los domingos con mi padre, si venia y cuando regresábamos de su casa, mi madre estaba triste y sentía que no me tendría que haber ido por que ella estaba triste.

Mi madre y yo nos hemos llevado muy bien siempre y ha habido muy buena comunicación, demasiada y todo, me contaba como estaba ella y me sentía mal por verla así. Era como una época de crisis para toda la familia. Mi hermana con 3 años, que aun iba con cochecito, se enteraba de poco lo que pasaba en casa. Mi abuela y toda la familia aconsejaban a mi madre de mientras, tuvo mucho apoyo.

En el colegio con mis amigas, la relación era buena pero habían épocas que prefería estar sola pero de lo contrario habían épocas que hacía lo que las demás hacían, me amoldaba mucho a los caracteres de la gente y así caía bien.

Era una estudiante excelente, todos los profesores me felicitaban por mi esfuerzo, mi actitud en clase, mis buenos resultados, ganaba diplomas de los 5 mejores estudiantes en la clase, los profesores estaban encantados con migo, por la ropa que llevaba porque iba muy mona y de marca y encima había salido lista y mi madre también conmigo y eso para mi era lo mejor que me podía pasar con todo el tema de la separación. Aparte tenía familia en el colegio trabajando como profesores y me pensaba que los de más tutores tendrían expectativas sobre mí, ya que se conocían.

Tuve mucho apoyo por parte de los profesores, de mi familia, de mi madre que quería lo mejor para mi, quería que creciera sana, sin ningún tipo de trauma y yo, pos hacía lo que decía mi madre.

En 5 de primaria, fue mi peor curso, con las amigas me relacionaba con todo el mundo y estaba a gusto, pero en clase con los chicos lo pase muy mal: gané un concurso a Miss Cutre de una especie de club que iba y me colgaron mi banderita como una miss de verdad con 2 globitos, uufff, yo me reía pero sentía que se reían de mí y me hacia sentir ridícula. Yo me creí que era por que mi madre me preparaba la ropa, tendría unos 10 años y abundaba el rosita, falditas, camisas de payaso, diademas y zapatitos de charol en mi vestuario. Realmente a mi no me importaba vestir eso, pero a los de más les parecía que iba cutre y yo no quería que me vieran así. La popular y los chicos me veían mal y yo no querían que me vieran así. Quería ser aceptada. Desde entonces que no me gusta el rosa. A mi madre no le gustaban las arañas y bichos raros como serpientes de goma que tenia mi primo y en clase se pusieron de moda, a mi al parecer tampoco me gustaban y una vez me pusieron una araña muy grande en el cajón de clase, yo recuerdo chillar y la gente reírse…me sentía idiota por haber reaccionado así, total, era un muñeco de goma…me sentía sola y triste.

A veces sentía que mis amigas me pillaban manía y no querían verme ni estar conmigo y yo no las hacia caso tampoco, entonces iba a casa llorando diciéndole a mi madre que mis amigas no me hacían caso, que no me habían llamado para quedar, mi madre decía que las llamara yo a ellas, y yo lo hacía pero me escribía lo que tenía que decir en un papel ya que estaba tan insegura, tenía que salir bien la conversación de teléfono que iba a realizar.

Mi padre de mientras no asistía a ninguna exhibición mía, a ningún teatro que yo hacía, a ninguna reunión del colegio, y a mí y a mi madre nos sabia muy mal que reaccionara así: ella se ponía triste y decía que mi padre era así, que no le tenia que tener en cuenta, pero sin embargo a veces me decía que él nunca tenía ninguna responsabilidad sobre nosotras, que ya estaba bien, que tenía que hacer ella de madre y de padre…me sentía culpable porque continuaba pensando que mi padre no me quería. El papa el malo y la mama la buena.

De mientras, los domingos que me venia a buscar mi padre, durante el tiempo de la separación, lo pasó él también fatal: me acuerdo de que él estaba llorando en el volante, ese mismo día me pilló la madre de mi padre y me dijo llorando que él no era malo, que no nos podía pasar dinero porque no llegaban ni a fin de mes, ella me acariciaba la mano y jolin, me sentía que no sabía que hacer, entonces era mi madre la mala y el papa el bueno. Mi abuela me decía que no le dijera nada de eso a mi madre, pero yo le acaba diciendo porque no podía, tenia que expulsarlo, era un cacao en mi mente entonces, peor me sentía traicionera y chivata. Mi madre histérica le decía a mi abuela que la madre de mi padre que como a una niña pequeña le decía estas cosas, que como que no nos pasaba dinero si tenia de sobras, si podía mantener una harle y davinson de 4 millones de pesetas, como que no nos pasaba nuestra paga…a mi me daba igual la paga que nos tenia que dar, había visto llorar a seres queridos, pero en parte odiaba a mi padre porque hacia daño a mi madre.

Era muy confuso, depende de lo que decían los grandes, la N. veía buenos o malos.

Esto hacia 5 de primaria o sexto…no se, no me acuerda de fechas ni de años, nada más recuerdo el sentimiento de estar sola, estar hecha un lío, llorar por la noche sin que nadie me viera y estar deseando acabar ya con todo, incluso alguna amiga se lo había dicho pero sobretodo tenía que hacer lo que mi madre y mi abuela me decían, debía portarme bien.

No se lo que pasó, peor mi madre durante la época de separación, tal fue el sufrimiento, la presión por parte de la familia que se quedo canija, y a mi me decía que no comiera algunos alimentos porque engordaban. De esto ni acordarme, me lo recordó una amiga un día cuando le explique el testimonio, por que se acordaba ella…

La primera vez que detecto síntoma, de pequeña cuando por primera vez fui al pueblo de mi mejor amiga C., empezaba a taparme el culo con la chaqueta, odiaba mis piernas, a veces le pedía a mi madre que me castigara sin comer patatas fritas en lugar de estar sin tele y ella accedía.

En primero de la eso mi madre tubo su primer novio, el C., la veía feliz, sonriendo casi por primera vez después de la separación, ya no tomaba pastillas…a mi no me gustaba que llegara un hombre que no conocía de nada a casa, pero lo acepté porque mi madre era feliz con él. Guardo buenos momentos de él en casa, pero recuerdo otros cuantos nefastos por ejemplo, cuando tenía que hacer los deberes de inglés y no me salía sola y le pedía ayuda, él me decía que yendo a un colegio tan caro, que no me lo merecía, suspendía los exámenes y me sentía fatal por que era un colegio muy caro y no me lo podía permitir viniendo de mi. C., mi mejor amiga aprobaba los exámenes y me comparaba con ella y siempre ponía como excusa que bueno, tenia al padre en el colegio, claro que los aprobaba… me sentía una mierda y muy chica al lado de cualquiera.

Mi familia no ha tolerado nunca las relaciones sentimentales de mi madre por que son muy religiosos y su religión dice que no pueden haber hombres viviendo en casa si no conceden matrimonio, no pueden meter un hombre en casa que no lo conocen de nada…Mi madre estaba echa polvo y yo era la encargada de hacerla feliz con mimos, buenas notas…De mientras mi abuela cada mañana, cuando se iba mi madre me preguntaba que si el C. me caía bien, le decía que sí y ella me decía que no le mintiese, a ella le contaba un poco en general lo que sentía, que no me caía bien, que no me sentía bien tratada por él, y de mientras mi abuela se enfadaba con mi madre, mi madre triste y yo tenia 2 caras, la que me caía bien el C. y la que realmente sentía. Cada navidad en casa han sido un asco: hemos estado la familia separada, mi abuela que nunca llora, llorando, mi tía histérica perdida porque el C. la había insultado para defender a mi madre, en las comidas mi madre ya ni asistía, nos fuimos un año a Tenerife y a Ibiza y todo para poder estar los cuatro juntos en paz…en las discusiones que tenían los mayores me metía dentro aunque no me dejaran pasar por que pensaba que si estaba yo la cosas se suavizaría un poco y no se dirían tantas barbaridades delante mío, mi hermana se quedó encerrada en la entrada de donde estábamos discutiendo, llorando…

Yo no sabía de que parte ponerme porque los quería a todos mucho, estaba confusa, y si ellos chillaban hablando, yo también… al final me decía mi madre y mi abuela que era muy sensata y muy madura por el razonamiento que daba…penoso: con 10 años o así metiéndome donde nadie me llamaba, al contrario, me rechazaban pero sentía que me necesitaban y yo en parte también …

Mi madre finalmente cortó con su novio por que nuestra casa parecía un hotel: comía, se iba sin nosotras y por la noche mi madre y él mantenían relaciones. Él dijo que escogiera entre sus hijas o él, y ella dijo que nosotras. Otra vez era culpable porque mi madre dijo nosotras y cuando estuvo sola, ya estaba mal. Allí no pude meterme en ninguna bronca de los dos por que estaba en casa de mi padre y cuando vino, ya ni existía. Allí parece que empecé un poco a decirle que no me caía bien…ella decía que porque no se lo decía antes…Quería que estuviera contenta con migo y con su vida. Mi abuela cuando se entero de que la relación había finalizado, me decía que “menos mal, que era intolerable, a quién se le ocurría, que era de locos…” y la N. siempre decía que sí a todo. No me importaba mucho lo que sentía mientras los demás estuviesen bien.

A mi madre le entro mucha tristeza por que al C. lo quería un montón y se portó muy mal con ella y con nosotras, mi madre sentía que se aprovechaba de ella, o por lo menos eso me contaba, porque siempre ella y yo nos hemos dicho todo.

Yo de mientras continuaba con mi vida: sintiéndome muy mal, sin saber definir mis sentimientos, pensando que no le importaba a nadie, que estaba sola, que nadie me podía entender como me sentía entonces para que expresarlo, yo para los demás estaba muy bien, con una sonrisa en la boca peor por la noche bajo las sábanas, más de una vez me he pasado llorando y deseando desaparecer, total, sentía que nadie no lo notaria.

Un día mientras íbamos al corte inglés a no se que comprar estaba en el bus con mi madre, mi madre me contó lo que sentía ella: que lo había pasado muy mal en la vida, con mi padre, porque el tubo un cáncer, fumaba, se drogaba, siempre le había dicho mentiras, amenazas, era muy agresivo un día casi pegó a mi tía, a mi madre la violó y ella llamo a un centro de esos donde te dan soporte, cuando estaba embarazada de nosotras que no le ayudaba nada, le decía que débil, gastaba mucho el dinero que mi madre necesitaba en cualquier bobada suya en lugar de dedicarlo a nosotras, no nos pasaba dinero porque decía que no tenia cuando poseía la moto y cada dos por tres se iba con ella y con sus amigos al extranjero … mi madre desconsolada en el bus diciéndome esto y para mi el papa era ,cada vez más, el malo. El personalmente no me había contado nunca nada de cómo veía a mi madre, cual era su punto de vista de todo, solamente sabía el de mi madre y con ese ya bastaba.

Desde entonces a mi padre lo he tendió un bastante alejado de mi, también por que el ha querido, no llamaba nunca para ver como estábamos, a las funciones o festivales no asistía por que era aburrido, a las reuniones tampoco, incluso a sido el último en enterase de todo de esta enfermedad, nunca ha estado implicado en nada referente a sus hijas por mucho que se le insistiera, si el no quiere, no hay nada que hacer, como una pared que le rebotan las cosas y se queda igual.

Mi madre me ha dicho toda mi vida que no le tenga en cuenta nada, que me quiere a su manera aunque sea difícil de entender…yo ahora si que lo entiendo, pero cuéntaselo a una niña con 12 o menos años.

Me decía también que la iaia si que le había apoyado en todo, pero que mandaba sobre ella, que no la respetaban, que se enteraban de todo siempre por que somos vecinos y se oye todo…mi madre ha estado siempre como muy vigilada. De pequeña mi madre paso una anorexia, repitió curso y se sintió muy mal por que le toco ir a la clase de mi tía y ella era la tonta pero la guapa y mi tía la lista pero la fea, y a esto a mi madre le frustraba mucho… mis abuelos siempre han tenido como preferida a mi tía y siempre se han entrometido más en asuntos personales con mi madre y con su familia. Y creo que me incluyo, estábamos vigilados ya que somos vecinos…y Mi iaia también en ciertas ocasiones la veía como la mala, peor lo dejaba de ser cuando me venía a mí y me decía cosas de mi madre, del carles…cada mañana, entonces era al revés.

Yo ante todo esto parecía entender a mi madre y me movía con ella vistiéndome la ropa que ella quería, incluso le decía que me la preparase a ella, por que pensaba que se sentiría más bien…pretendía ser muy buena hija, casi no lloraba, suficiente tenía mi madre.

Cuando mi cuerpo empezaba a cambiar, me sentía extraña por que me veía mas ancha la zona de las piernas, el culo sobre todo y la parta esa, mis primos y mi hermana se aliaron y me decían “tetas gordas” y se reían me pensaba que todo se resumía en que estaba gorda. Me daba mucha vergüenza tener la regla: entre lo cutre que me consideraba, odiaba el rosita, faldas y zapatitos ya no existían, a veces quería ser un chico por comodidades, o eso quería pensar. Me preguntaban y sentía vergüenza de decir que si a los familiares, incluso cuando se lo tuve que decir a mi padre, me daba corte por que el tenia cuerpos de mujeres desnudos en casa y yo me estaba haciendo una de ellas y no quería.

Mi madre conoció a J. y bueno, mi abuela esta vez, como era la segunda, ya no subió tanto el tono, pasó, me continuaba haciendo preguntas y metiéndome en sus chanchullos para arreglarlo pero con mi madre no le decía nada. Las navidades con J. han sido un poco mejor que con C., pero igualmente seguían sin aceptar la vida privada de mi madre. Yo continuaba sintiéndome rara.

Con J. lo aceptaba pero no tanto como al C. que me callaba, con J. me comportaba horrorosamente mal, me sentía atacada cuando me saludaba, me decía algo, preguntaba por mi y se preocupaba, decía que no era mi padre y a preguntas de ¿qué tal como te va? Las contestaciones eran con caras diabólicas, para expresar el odio que sentía acompañado de: “y a ti que te importa?”, mi hermana pequeña me imitaba solo que la armaba el doble y mi madre se sentía el doble de mal y culpable por tener mantener esta relación y discutían cada dos por tres y yo me metía salvándoles de una posible ruptura, como con mi madre y mi abuela, solo que a la vuelta de la esquina ya estaban otra vez a las mismas.

De todo lo que respecta a sentimientos, no expresaba nada a nadie, me lo guardaba la gran parte para mi sola y quizás no han sido más los hechos en si, si no la manera que yo los he vivido: siempre negativamente, haciendo de una cosa un montón, castigándome todo repitiéndolos en mi cabeza.

Respecto al síntoma, iba por épocas, habían épocas que no almorzaba, mentía a mi madre, tiraba según que cosas, o había épocas que me daba por comer lo que me apetecía realmente, me pesaba algún día si me acordaba…

También lo que creo que me marcó bastante, fue mi primer amor a los 14años, el M., yo estaba enamoradísima, pero cuando iba a discotecas se enfadaba conmigo y me decía que seguro que me estaría arreglando mucho, que las chicas cuando van a ver a su novio se ponían lo más guapas posibles, que si el maquillaje, pintarse los ojos, quitarse el bello de la cara, que el cuándo quedaba conmigo va lo mas guapo posible y yo me podía mejorar, que me podía poner ropa estrecha, que me alisara el pelo cuando es casi imposible alisarlo…yo me sentía una mierda que cualquiera le puede corregir, que era fea, que debía de ser guapa para gustarle a él, y le hacia caso…estaba enamoradisísima, luego me pedía perdón y se decía a él mismo fracasado. Llevamos 8 meses y 3 semanas y me dejó por que le tenía que ir a buscar a su colegio porque me iba de intercambio a Alemania y quería despedirme y decía que ni hablar por que tenia la cara rara. A mi esto me sentó como una patada en el culo, cortó conmigo y yo estaba muy triste, deshecha, nunca nadie me había dicho f-e-a tan subrayado, y menos mi novio. Ese mismo día estaba llorando en la taza del w.c y cogí y una revista que me compraba donde salían modelos, y me dije a mi misma: por tu orgullo que cuando lo vuelvas a ver serás como esta y le gustarás, tendrás este mismo cuerpo y ya no estaré obesa, sus mismas tetas, sin granos, el culo tan pequeño que tiene ella y así corregiré mi pandero, las piernas tan delgadas y no los jamones que tan plantado…me decía que era asquerosa, que era boba y que me pasaba por estar gorda, me repugnaba cada parte de mi cuerpo, me quería hacer la permanente lisa con el pelo tan bonito que tengo rizado, decía que era muy alta y que no quedaría bien con ningún chico, entonces me encogía…

Fui a Alemania de intercambio y allí no tuve control para nada, estaba triste aunque conseguí desconectar un poco gracias a mis amigas y a las alemanas que son muy divertidas, entre todas ponían verdes al M.…ahí hice lo imposible por no comer: fumaba, tiraba comida o bien me metía mucha y luego lo vaciaba haciendo ejercicio…

Regrese de ahí deseando encontrarme al M. en el Messenger porque entonces estaba viciadísima y él me enviaba fotos de chicas que a él le gustaban, las aceptaba porque así me podía comparar con ellas y ser mejor…pero las veía muy atractivas y me sentía frustradísima… le preguntaba porque me las enviaba y decía que era nada más para que yo opinase, y lo hacía. De mientras yo no comía, iba a sincronizada que me gustaba un montón, pero acabó siendo para mí una forma eficaz de perder peso rápido, luego me iba a clases de body combat donde ahí descargaba con todas mis fuerzas la rabia que sentía por él y de paso reafirmaba mis brazos. Acababa cansada y más con la anemia que arrastraba y me encantaba esa sensación por que para mi era sinónimo de haber quemado. Para mi que las tripas rugieran era lo mejor que me podía pasar en un día.

Cuando iba a casa manipulaba a mi madre diciéndole que ya había cenado o que había merendado mucho, que no tenía apetito, y ella me hacía comer,. Me pasaba el día con el chicle, así no pasaba hambre.

Cuando veía la tele, incluso mi programa preferido, casi siempre me iba corriendo a casa de mis abuelos o al baño a pesarme por que para mi estar quieta era estar engordando. Apuntaba los kilos y las calorías que comía en mi diario, así me controlaba. A mi me encantaba hacerlo, creía que era una forma de cuidarse, de estar en forma, así gustaría a los chicos y no tendría que soportar una vez más el rechazo de la última vez. La ropa me encantaba, tenía el armario a petar de ropa y aún así me quejaba de que me faltaba, para mi nunca era suficiente, siempre quería ir a comparar más, los cambios me los quedaba y ahorraba para ropa… mi madre se desesperaba…Y, mientras pensaba en mí, me olvidaba de los demás y realmente no me importaban.

Me he olvidado comentar que de mientras pasaba todo esto iba a una endocrina donde me vigilaba el peso, las reglas que tenía (que durante una época se me fue) y con ella me portaba fatal, le contestaba muy mal, no le tenia respeto, me sentía muy atacada cada vez a que me decía que tenía que recuperar peso como fuera, que si no me ingresarían con un sitio con aguja para que recuperara. Yo me cague en ella y empecé ha hacer un poco de bondad. Me hicieron unas análisis y se dieron cuenta de que algo pasaba porque tenía una anemia que no era normal, estaba bajo mínimos y me preguntaba si alguna vez me había desmayado, yo decía que no y seguía haciendo deporte y la anemia cada vez me comía más. Hasta que un día me preguntó que cuantas veces me pesaba al día y le contesto que eran tantas que no las contaba ya.

Me enviaron a una psicóloga un día que iba a grapar un trabajo de sociales y no tenía fuerza para apretar la grapadora, me pesaba sostener el trabajo de sociales y lloraba de impotencia, no podía levantarme, no tenía fuerza. En la psicóloga no me sirvió para nada hasta que mi madre fue a hablar con la endocrina y le dijo que lo que tenía era una enfermedad y le dijo diversos centros para curarla.

A mi madre primeramente le costó un poco asimilar que era una anorexia lo que tenía pero luego me apoyó en todo.

De mientras mis amigas sabían lo que me pasaba, me suplicaban que comiera e incluso me lo decían chillando, de mala leche que no tirara los bocatas. Una vez vi a mi mejor amiga llorar, y me dijeron luego que mi madre había llamado a la suya para que yo comiera en esa fiesta porque si no me tendrían que ingresar, ya que si merendaba, bien sabía mi madre que no iba a cenar. O otra vez que me dio un chungo raro en el crédito de síntesis en las habitaciones, no podía con mi alma y me caí, una amiga me decía que comiera conguitos, que no tenía nada más de comida para darme a mi, peor yo no los quería tomar aun así por que engordaban hasta que se me paso… siempre han estado a mi lado, apoyándome en momentos buenos y en momentos malos, nunca me han dejado pero yo a ellas un montón de veces: cuando estaba en círculo con mucha gente y me sentía aún así sola, cuando no quería salir porque prefería quedarme en casita, cuando lloraban y les decía que no era para tanto y no las entendía como alguien podía llorar por mi, cuando me enfadaba con ellas por que me decían que comiera… jolin… que fuerte…

Mi madre cuando se enteró no se lo podía cree; que yo siendo tan buena niña me hubiese pasado esto tan horrible, que tanta comunicación que parecíamos tener y que le hubiese ocultado tantas cosas....

Finalmente mi madre me obligo a ir a un centro contra la anorexia y la bulimia contra mi resistente voluntad. Entre en valoración y María (la Psicóloga), me dijo que tenía que hacer 6 ingestas, lo hice por que me lo decían, pero en esos momentos hubiese deseado que se las comiera ella, al principio me costó acabarme el plato de comida, no jugar con la comida…pero lo conseguí, también conseguí no pesarme durante 5 días de ansiedad, cuando paso el termino del compromiso, lo volví a hacer pero vi que vaya tontería si ya lo había conseguido…tiré la báscula. Otra cosa que también me costó era sacarme el chicle de la boca, sabía que no se podía comer chicles, pero la N. lo llevaba pasara lo que pasara dijeran las terapeutas misa. Allí conocí de que trataba la enfermedad respecto al síntoma y empecé un poco a frenarlo.

Me acuerdo también que en valoración me avergonzaba la enfermedad que tenía y no quería que se enterase nadie, ni siquiera amigos. Pensaba lo que pensarían los demás si les decía, suponía una vergüenza para mí. Hasta que se lo dije a todos y les pedí a algunos que vinieran al centro para informarse más bien de lo que es. Ellos en todo momento han estado encantados (para mi extraña sorpresa entonces) de cuidarme. Al principio me daba cosa que me tratasen así en este tema por que pensaba que no me lo merecía viniendo de mi, que me lo había buscado todo este problema y que sola tenía que salir pero acabé entendiendo el por que me pasaba todo esto y que realmente no me lo había buscado yo.

El 8 de septiembre, concienciada un poco de lo que consistía y medio convencida para una posible curación, entre en hospital de día. El primer día, me sentía a la hora de las ingestas atacadísima por que habían un montón de reglas que incumplía y debía hacerlas bien para que mi control y mi obsesión respecto a la comida, empezaran a disminuir de inmediato. Me sentó tan mal que me corrigieran que cuando fui a casa me dije mi misma que el segundo día nadie me diría nada. En el tratamiento siempre he querido hacer todo bien, cumplía pautas y compromisos aunque me costasen, pedía mucha ayuda al grupo para poder llevarlos a cabo, comunicaba mi ansiedad cuando tenía que hacer algo que no era de mi agrado…Entré y fue ponerme en serio a hacer algo por mi por lo menos una vez en mi vida, ya que algo me decía por dentro que me gustaría estar bien y que me quería curar, aunque tuviera un miedo horrible a engordar.

Claro que para eso, tuve que decidir en si el tratamiento o un 4rt de eso, ya que las dos cosas a la vez y al 100% en ambas no podía estar. Me decían que el tratamiento era muy importante y que tenía mucha exigencia y con esta no se podía trabajar si no dejaba un poco estudios nada más por un año. Ese fue un gran dilema para mi y para todos los que me rodean ya que yo no quería dejar por nada del mundo los estudios. Al principio valoraba por encima de todo el sacar buenas notas (por que me valoraba por estas, yo era un 5 o un 9, depende del examen).

Finalmente y contra la opinión de mi madre decidí el tratamiento y respecto a los estudios escogí unas asignaturas para este año y las otras para el que viene. Madre mía la de lágrimas que este tema me hizo llevar y no nada más por los estudios sino por los amigos, por que pensaba que los perdería, me daba palo conocer a gente menor que yo ya que los consideraba unos críos y sobretodo por lo que la gente pensase.

En hospital de día he trabajado el dar mi opinión ya que siempre se ceñía a lo que las demás personas pensaban u opinaban por miedo a que me rechazaran o que se enfadaran conmigo, el sentimiento tan grande de culpa que tenía por todo: en todo lo que pasaba en casa, el estado de ánimo de mi madre…también he trabajado el conocerme a mi misma, buscar las cosas positivas que tengo ya que entonces era para mi misma una amenaza y me odiaba y era incapaz de ver más allá de un cuerpo, también a bajar la exigencia mucho (aunque aún me queda un poquito), he empezado a pedir a mi padre que haga cosas por mi después de tanto tiempo, ya que me creía sin el derecho, soy mucho más positiva ya que antes todo era una desgracia para mi (o por lo menos lo vivía como tal) también he aprendido a respetarme y a respetar, a quererme y a querer de corazón a los demás…

Bueno, ahora estoy en etapa 2 del tratamiento y leo todo esto y me digo a mi misma lo bien que estoy, la suerte que tengo y el orgullo que siento por haber cambiado tanto en tantos aspectos…estoy contenta conmigo misma, del trabajo que estoy haciendo y ya no tengo ese sentimiento que me tortura de culpabilidad, me empiezo a aceptar a mi misma como persona, no como una máquina que puede arrasar con todo y que nunca puede cometer ningún error. Para mi, este año es el mejor de todos: mi forma de ver la vida ha cambiado totalmente y me gusta sentirme así de a gusto con migo. Ahora me da miedo la anorexia y siento odio.

Ya se que suena metafórico o frases típicas de cuentos pero se que mi pasado no es muy bonito precisamente por que no tengo buenos recuerdos pero bueno, tengo un futuro por delante, tengo nada más 15 años y lo que me falta por vivir sana.